Coleccionar puede ser el espacio que estábamos buscando. Por Ana Paula Volonté

Colecciono tantas cosas que mi quehacer acumulativo deja a un lado la definición de coleccionismo para ser usado en algo más honesto.

En casa hay un lugar para cada especie de cosas, bolsas de nylon, bolsas de cartón, bolsas de súper (para después desechar residuos), bolsos de viaje, bolsas de vestir digámosle carteras, carteritas, compradas, caseras, tejidas, cosidas, de cuero, de plástico, de nylon, de lona. Sólo uso una. Mi cartera Cómodo para todos los días.

Conozco a quienes han guardado por años los boletos de colectivos, las tarjetas de cumpleaños, de navidad, piedras y caracoles recolectadas en vacaciones, chauchas, chucherías, baratijas, pormenores, y hasta he sabido de una señora que guarda aún hoy los círculos de las tortas de todos los cumpleaños de su hijo!

Guardo archivos de internet y archivos digitales que de hecho han dado forma a la mayor parte de mi obra. Pilas y pilas de ceros y unos en música formato MP3.

Contar lo que colecciono, es sacar a la luz mis debilidades.

Pero toda esa compulsión por guardar y clasificar objetos por especie, ¿es realmente coleccionar? ¿Qué diablos define al coleccionismo?

*Coleccionar:
Formar colección
Colección:
Conjunto ordenado de cosas, por lo común de una misma clase y reunidas por su especial interés o valor.
Gran cantidad de personas o cosas.

La Real Academia española, dice que con tal que esas cosas estén ordenadas, el conjunto es una colección, pero también parece decir que con que se trate de una gran cantidad, ya es suficiente.

Sin embargo muchos especialistas, hablan de Coleccionismo (de obras de arte) cuando el acumulamiento cumple con ciertos requisitos, en general, cuando ese importante grupo de obras tienen entre sí un común denominador; es decir que al criterio de colección: obras de arte se les suma el criterio: pequeño tamaño (formato), solo pintura (soporte), solo retrato (género), solo argentinos (origen)… y así hasta llegar a ciertas excentricidades que no podríamos enumerar.

Lo que es importante resaltar es que la cultura del coleccionismo en arte ha derivado en museos o publicaciones que ayudaron a construir discursos acerca de los modos de producción de los artistas de una época y un lugar, por ejemplo. Y lo que es, ahora sí, imprescindible destacar es que en general aquellos que han sido y son en la actualidad importantes coleccionistas son sujetos acaudalados y con grandes habilidades inversionistas. Lo que seguidamente me lleva a pensar en qué es lo que motiva a ciertas personas a coleccionar objetos de arte actualmente, ¿quiénes son los coleccionistas activos? ¿Qué “orden” o criterio los guía? ¿Cómo adquieren las obras? ¿Pagan por ellas?

Voy a responder de manera somera y subjetivamente estas preguntas en tanto puedo afirmar que conozco a muchos coleccionistas activos en Córdoba. La mayoría de ellos son los propios artistas que reconocen el valor en los productos de otros artistas contemporáneos y que tienen el deseo de poseer estos artefactos, darles un lugar en su casa, ponerlos en relación con otros y diagramar a partir de ese hábito un esquema particular acerca de qué es lo válido y, por qué no, qué es lo verdadero o lo bello.

Este fenómeno es cada vez más usual y creo yo que puede generarse a partir de ciertas anomalías en los mecanismos tradicionales del arte. El hecho de que los museos estén en crisis, las galerías de arte no se sostengan, aparezcan y desaparezcan en malabarismos económicos, que las escuelas de arte y sus sistemas de formación sean cada vez más obsoletos, que no exista una dinámica de exposiciones, crítica, difusión, devoluciones, que términos tales como independiente, emergente, underground, alternativo estén de a poco perdiendo sus bordes etc, etc., parece llevar indefectiblemente al arte a buscar nuevos espacios donde cobrar sentido, y las colecciones particulares pueden ser una buena opción o por lo menos una buena táctica de subsistencia ya que los artistas tienen para quién producir (el coleccionista amateur reemplazaría en parte a los marchants, a los galeristas) y a través de esos esquemas particulares nacidos en el seno de cada colección podría documentarse una escena para la posterior conformación de una teoría histórica.

Quizá mi teoría pueda sonar absurda, el lector juzgará, pero podría ser una convocatoria o una iniciativa al ejercicio de coleccionar. Para lo cual me parece importante sugerir un par de ideas. En primer lugar, para empezar a coleccionar no hace falta diseñar un forzado criterio de selección, la intuición y la sensibilidad (bastante venidas a menos gracias a los divagues teóricos, y los destinos “disparatados” del arte del siglo XX) bastan para escoger honestamente lo que queremos conservar. En segundo lugar, es sumamente importante adquirir obras que consideramos valiosas y por ese valor es indispensable responder de alguna manera, ya sea pagando la obra al artista lo que se considera que vale, con dinero o a través de un gesto que lo equipare (como sucede en el intercambio de obras entre artistas que son también coleccionistas). Y en tercer lugar, asegurar una adecuada y respetuosa conservación.

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Esta es una directa convocatoria, para que todo aquel que sienta algún atractivo por el arte, se anime a coleccionar.
Punto y aparte.

“El coleccionista de arte, es la persona más envidiosa del mundo ya que priva del arte al grueso de la gente al comprarlo y atesorarlo.
El arte que normalmente es hecho por personas 100% exhibicionistas para todos los voyeurs del mundo es comprado para que sea visto sólo por un selecto círculo de amistades del coleccionista.”**

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Notas:

*Extraído de: www.rae.es

**Extraído de: http://www.contemporary-painting.com/eherza.html. Recomiendo que lean esa nota porque es muy graciosa.

[Un Pequeño Deseo N°9 – Diciembre 2008 – CasaTreceEdiciones – Córdoba, Argentina – http://casa13.org.ar/coleccionar-puede-ser-el-espacio-que-estabamos-buscando-por-ana-paula-volonte/]


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