Sin título. Por Leila Tschopp

La experiencia de hacer una residencia- estar en residencia- implica, desde el inicio, una resituación. Por un lado, trasladarse a otro lugar, otra geografía, otro paisaje y otro circuito artístico con sus reglas particulares. Por otro, experimentar la oportunidad de dedicarse en forma exclusiva a la producción artística, a la investigación o el hacer. En ciudades en las que la mayoría de los artistas se sostienen económicamente con otros trabajos, esta posibilidad de vivir, de manera rentada, de acuerdo a otras normas, sin la imposición de un tiempo mensurable, puede ser un impulso interesante.
La resituación, el vivir un tiempo y espacio otro, como condiciones para el hacer artístico, puede abrir nuevas puertas de ingreso, puede desestabilizar las maneras conocidas. Estar en residencia no es viajar, no es conocer un lugar como turista. Es dejar que el nuevo contexto penetre en las formas más íntimas de vivir y trabajar; es dialogar con el contexto como “artista en residencia”.

Las dos residencias locales en las que participé* no tenían como objetivo último la realización de un proyecto específico. Los artistas éramos invitados a desarrollar lo nuestro sin esperar resultados seguros, sin plantear un lugar fijo al cual llegar. Esta modalidad asume la decisión de que el tiempo del trabajo artístico no se rija por criterios de productividad que regulan otras actividades profesionales. El mayor capital de los artistas es el tiempo. Generar espacios con un tiempo otro que permitan expresiones excepcionales de la cotidianeidad…es una ilusión, un oasis… o la posibilidad real de concebir un inicio.
Si pensamos el arte como un lenguaje y una práctica en permanente corrimiento y búsqueda de significar el entorno (y a sí mismo), ¿no serían necesarios los espacios que nos permitieran rozar lo extraordinario de lo cotidiano? ¿O queremos un arte que, en la percepción de los tonos de su época, manifieste la consumación de la normalidad de la vida normal?**
El modelo de residencias, en su institucionalización, puede convertirse en un nuevo patrón para moldear artistas profesionales ajustados al sistema hegemónico. Sin embargo, si atendemos al hecho de revisar constantemente todo, podemos construir experiencias que excedan esa normalidad.

La convivencia con otros artistas en residencia puede funcionar, para cada uno, como un espejo. El reflejo de un entorno diferente, de artistas de procedencia diversa (aun cuando fueran del mismo país) nos permite revaluar el campo y los circuitos habituales y la propia situación con relación a éstos. Confrontar con otros modelos (en sus diferencias y similitudes) es una tarea necesaria para el artista y su trabajo continuo de pensar cuál es su lugar.
Uno va en residencia, se encuentra con una ciudad diferente, con actores diferentes, se refleja en esa lente deformante y vuelve a su lugar. Según el caso, en ese período habrá continuado su trabajo a su manera o realizado trabajos en equipo o adoptado operaciones y temas más propios del estar en residencia que de sus intereses particulares. Algo habrá cambiado, en cualquiera de las situaciones.
Si la experiencia de la residencia atravesó nuestra estadía, notaremos la diferencia. La mirada está ligera pero ostensiblemente corrida; los temas a pensar se han diversificado; las fuerzas se han incrementado. Creemos poder ir más allá.

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Sobre la autora:

Leila Tschopp nació en Buenos Aires en 1978. Se graduó como Profesora Nacional de Pintura por la ENBAPP.
En 2008 recibió una Beca Nacional del Fondo Nacional de las Artes. Participó, también, del Proyecto de Residencias y Cruce de Artistas en la Ciudad de las Artes, Córdoba y en la residencia El Levante, Rosario, Santa Fe.
Desde el año 2004 participa de muestras colectivas, Salones Naciones y ha realizado varias muestras individuales: Aun cuando yo quisiese crear, Palais de Glace, Bs. As. (2009); Material para una época, galería 713 Arte Contemporáneo, Bs. As. (2008); El contexto soy yo (III), Centro Cultural España en Bs. As. (2008); Proyecto Diorama, Pasaje Pam, Rosario (2008); o la traición, galería 713 (2006), entre otras www.leilatschopp.blogspot.com

Notas:

* Programa de Residencias y Cruce de Artistas, Ciudad de las Artes, Córdoba y Residencia El Levante, Rosario, Santa Fe.

** Frase inspirada en Vega Facundo, Preciosa certidumbre.

[Un Pequeño Deseo N°10 – Julio 2009 – CasaTreceEdiciones – Córdoba, Argentina – http://casa13.org.ar/sin-titulo-por-leila-tschopp/]

 


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